LA TEMPERATURA

Sobre la temperatura existen dos datos principales: La temperatura interior es producto de la temperatura atmosférica y la temperatura superficial del espacio, tratándose de un dato objetivo.

La sensación térmica, sin embargo, es un dato subjetivo; es decir depende de cada individuo, y se define como la reacción del cuerpo humano ante el conjunto de condiciones del ambiente que determinan el clima desde el punto de vista térmico. (Aclarar que lo que muchas veces se comenta que es “sensación térmica” y se cuantifica en grados Celsius, se trata únicamente de una modificación de la  temperatura percibida en función del viento.)

Así, al igual que la sensación térmica varía de un individuo a otro, la temperatura óptima de confort también varía de un individuo a otro, pero en cualquier caso debería haber diferencias de temperatura interior entre las distintas estancias, sobre todo de nuestros hogares, ya que las actividades que se desarrollan también son diferentes.

Así, la temperatura media de confort se sitúa entre 20ºC y 24ºC, pero conviene mostrar tolerancia ante sensaciones térmicas distintas, por lo que este rango se puede ampliar a entre 17ºC y 27ªC.

Las temperaturas recomendables a nivel fisiológico son:

  • Sala de estar y despacho 18 – 22ºC
  • Dormitorio 15 – 17ºC
  • Cuarto de baño 20 – 23ºC
  • Escalera 10 – 14ºC
  • Cocina y espacios de actividad no muy intensa 18 – 20ºC
  • Espacios de trabajo con actividad física intensa 15 – 17ºC

También es interesante que haya un gradiente térmico: una temperatura elevada y uniforme en el conjunto de la vivienda no es deseable desde el punto de vista energético (poco eficiente) ni bueno para la salud (es importante estar en un ambiente no homogéneo).

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