Actualmente estamos muy acostumbrados a viajar muchas horas en avión debido a la globalización, ya sea por trabajo o por placer. No nos damos cuenta de que estar tantas horas sentado en el asiento del avión puede provocar serios problemas de circulación. El síndrome de la clase turista nació cuando se detectó que personas que realizaban viajes de larga duración por avión tenían un riesgo mayor de sufrir trombosis. Este nombre se originó porque los ocupantes de la clase turística, debido al poco espacio, eran los ocupantes que comúnmente sufrían los problemas circulatorios, aunque después se demostró que la falta de espacio no era un problema, sino la falta de ejercitación de las piernas en un tiempo prolongado.

La trombosis en viajes largos es una combinación de la inmovilización y la deshidratación que se suman a la mala circulación de algunas personas como: personas con problemas circulatorios, con cáncer, personas mayores o embarazadas. Los síntomas pueden manifestarse después del vuelo en forma de hinchazón, dolor u hormigueo en las extremidades.

Te dejamos algunas medidas preventivas para evitar los efectos del síndrome de clase turista:

  1. Si tienes que realizar un viaje de larga duración, procura escoger asientos situados en el pasillo, ya que permiten mayor libertad de movimientos.
  2. No coloques equipaje debajo del asiento delantero, ya que disminuirá el espacio y la capacidad de movimiento de tus piernas.
  3. Si estás dentro del grupo de personas con alto riesgo de trombosis, utiliza medias o calcetines de compresión durante el vuelo para ayudar a que las venas dilatadas recuperen su forma original.
  4. Si quieres dormir durante el vuelo, hazlo con las piernas estiradas y relajadas.
  5. Evita la ropa ajustada, ya que impide la adecuada circulación sanguínea.
  6. La baja presión atmosférica en cabina hace que el cuerpo pierda fluido corporal y que la sangre se vuelva más espesa, con el consiguiente riesgo de trombosis. Para evitarlo, se recomienda beber abundante agua, no tomar alcohol antes y después del vuelo, ni bebidas gaseosas o que contengan cafeína.
  7. No te sientes con las piernas cruzadas, ya que impide el buen riego sanguíneo.
  8. Realiza paseos cortos por la cabina cada 1 o 2 horas. Haz ejercicios de contracción y estiramiento de la musculatura de la pantorrilla (elevando los dedos del pie, como para andar con talones y, al revés, elevando los talones como para andar de puntillas).
  9. Si tienes factores de riesgo (has sido sometido a alguna operación de cirugía mayor, has sufrido traumatismo reciente de las extremidades inferiores, con historia previa de trombosis o predisposición familiar a sufrirla, o tienes problemas de circulación venosa) consulta a tu médico antes de efectuar un viaje de largo recorrido.
  10. Por su actividad como antiagregante plaquetario, la heparina es un agente importante en la prevención de trombosis. Por ello, es aconsejable para grupos de riesgo administrarse heparina antes y después del vuelo.

Dado que la trombosis puede y suele aparecer días o incluso semanas después de concluido el vuelo, es importante que la persona que note dolor persistente o piernas hinchadas tras bajar del avión, acuda a su médico para prevenir la posible existencia de un proceso trombótico.