El número de sentencias dictadas sobre conflictos de seguridad y salud laboral ha aumentado considerablemente en 2011, en relación a 2005, según el estudio La judicialización de los conflictos en materia de seguridad y salud laboral publicado por Foment del Treball.

Los profesores Manuel Luque y Anna Ginès exponen que las sentencias dictadas tanto en 2005 como en 2011 (años que recoge el estudio) por asuntos relacionados con la seguridad y la salud laboral fueron superiores a las dictadas en materia de contratos temporales, aunque inferiores a aquellas relativas a despidos. Con ello, se concluye que la conflictividad judicial en materia de seguridad y salud laboral es la segunda en volumen de sentencias.

En cuanto a la tipología de las causas judiciales, en 2011, el 87,5% de ellas analizaban cuestiones de responsabilidad empresarial y el 71,5%, las formas de compensar el daño derivado de un accidente de trabajo, al igual que ya ocurría en 2005. Se ha detectado un significativo aumento en el número de sentencias de responsabilidad empresarial en supuestos de pluralidad de empresa (47,5%), pasando de representar el 5,7% del total en 2005 al 12,9% en 2011.

El estudio ofrecía una valoración cuantitativa de los conflictos judiciales más relevantes en materia de seguridad y salud laboral. Así, se ha constatado que las sentencias del Tribunal Supremo y los Tribunales Superiores de Justicia de 2005 y 2011 se muestran favorables a estimar el infarto de miocardio como accidente de trabajo, siempre que este se produzca en el lugar de trabajo y durante la jornada laboral. En cambio, en escasa ocasiones, los jueces dan la razón al trabajador si el infarto se produjo fuera del tiempo y el lugar de trabajo, al no poder acreditarse que el ataque fue consecuencia exclusiva de su actividad laboral.

En lo relativo a riesgos psicosociales, los jueces tienden a estimar como contingencia profesional las enfermedades derivadas del mobbing o el acoso laboral y la conflictividad acreditada, y la desestiman en los demás supuestos, por entender que no se acredita causa exclusiva de la enfermedad (depresión, ansiedad…) y su función profesional. En general, se ha podido constatar que, cualquier tipo de contingencia que ocurra fuera del centro de trabajo, suele desestimarse por parte de los jueces.

En el análisis de la jurisprudencia que realizan los autores del estudio, se comprueba que los jueces suelen excluir al empresario de responsabilidad civil si el accidente laboral se ha producido por culpa exclusiva o imprudencia temeraria o grave del trabajador; reducen la indemnización por daños y prejuicios cuando hay varios culpables del suceso; e imputan la totalidad del daño al empresario cuando los supuestos de culpa son leve o insignificante para el trabajador.