Con motivo de la celebración el pasado 28 de abril del Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, UGT y CC.OO. publicaron un informe con los últimos datos sobre accidentes laborales en España.

Según el documento, de las 296 enfermedades declaradas en 2013, el 40% han sido con baja laboral, según datos de las distintas comunidades autónomas.

Las que están  por debajo de la media son País Vasco, donde un 29,4% de las enfermedades profesionales declaradas acabaron en baja laboral; La Rioja (31,65%); la Comunidad Valenciana (34,86%); y Cantabria (38,5%). Esos datos contrastan con los anteriores, puesto que, en los últimos siete años, las enfermedades profesionales que no implicaron baja laboral se incrementaron un 95,7%, en comparación con las 93 que había al término de 2007 y las 182 contabilizadas al cierre del año pasado.

Entre las patologías menos encuadradas en el marco laboral se encuentra el cáncer. Mientras que en un estudio realizado en 2008 por el Ministerio de Sanidad se detectaron 10.658 cánceres de pulmón y vejiga relacionados con el trabajo, en las cifras oficiales difundidas de 2007 a 2012 se declararon 96, “la mayoría relacionadas con el amianto”, según los sindicatos. Esta circunstancia se da a pesar de que, según denuncia CC.OO., casi la mitad de los agentes cancerígenos reconocidos por la Agencia Estatal de Investigación sobre el Cáncer (IARC) están presentes en los centros de trabajo.

En cuanto a la siniestralidad y las muertes en el trabajo, los datos siguen siendo alarmantes, ya que hay 2.340.000 víctimas en el mundo al año, según la oficina de la OIT en España. Aunque la cifra se ha reducido, siguen muriendo diez trabajadores cada semana en España. De acuerdo a los datos aportados por los dos principales sindicatos españoles, pese a que las muertes han descendido, también lo ha hecho el número de asegurados. Cada día, un trabajador fallece en un accidente de trabajo, 11 tienen un accidente laboral de carácter grave y 1.246 sufren un accidente leve