Es de sobras conocido que las personas deben ingerir entre 1,5 y 2 litros de agua diarios. Aunque no todos tenemos la misma necesidad de agua o alimentos, es imprescindible que conozcamos por qué es tan importante mantener nuestro organismo adecuadamente hidratado.

La principal causa es que el agua interviene en todos los procesos metabólicos fundamentales, el más importante, el transporte de los nutrientes a través de la sangre y también de la orina. Además, realiza una función estructural, al dar consistencia a casi todos los tejidos, ya que las células pueden mantener su estructura gracias al agua que contienen.

El agua de nuestro organismo se encarga también de regular la temperatura corporal mediante el sudor, gracias a su gran capacidad calorífica (similar a la función del mar en la regulación térmica ambiental de las zonas costeras). Y, además, actúa como lubricante en las articulaciones y mucosas.

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Una persona de 70 Kg de peso contiene aproximadamente 42 litros de agua en diferentes formas. Con la edad, esta proporción cambia pero hay que estar muy atento a las variaciones de la sed, tanto por exceso como por defecto, puesto que, en algunos casos, pueden ser indicadoras de enfermedades de origen mental y otros trastornos, como la diabetes.

Es muy habitual no atender a la necesidad de ingerir agua de forma regular, en especial durante las horas de trabajo o en las horas lectivas en centros de enseñanza. Pero, aunque no se tenga sed, merece la pena disponer de agua en nuestro entorno  y habituarse a beber de forma regular a lo largo del día. En este sentido, la ingesta de cinco vasos de agua pueden ser muy convenientes para mantener todas las funciones en su estado más óptimo. Tengámoslo en cuenta.