El caso tiene su origen en el accidente mortal en carretera, sufrido por un empleado de una empresa dedicada a la recuperación y desguace de hierros y metales, tras explosión del neumático delantero izquierdo.

El camión, que transportaba chatarra, (tara de 13.000 kilogramos y peso máximo de 20.000 kgs) circulaba a 90 kms/hora por el carril derecho y el citado neumático explotó, perdiendo la banda de rodadura, con el consecuente descontrol, desplazamiento y vuelco, que tras impactar con otro vehículo, produjo que el conductor saliera despedido y falleciera a los pocos minutos por traumatismo toraco-abdominal.   

La policía apuntó en su informe como causa del accidente, el mal estado del neumático delantero izquierdo (estado regular, del resto de ruedas). 

La empresa alegó no ser cierto lo anterior, así como que el camión había pasado la ITV hacía un mes. 

La Jueza consideró que si se había pasado la ITV, ello era demostrativo de que los neumáticos habían sido sustituidos, por cuanto en caso contrario, no se hubiera podido superar la ITV. 

Por ello, condenó al empresario por homicidio por imprudencia grave en concurso de normas con un delito contra la seguridad de los trabajadores (es decir, aplicando la absorción del delito de riesgo en el de resultado, al coincidir 1 trabajador expuesto y fallecido), apreciando la atenuante de dilaciones indebidas e imponiendo una pena de dos años de prisión. 

Recurrida por el empresario, la sentencia fue confirmada por la Audiencia Provincial. Seguir leyendo

FuenteAspectos jurídicos de la PRL